Polémica en Segunda Jerusalén: Pastor Regner Pisco defiende manejo de fondos y lanza dardos políticos

Frente a las acusaciones de presuntas irregularidades en el manejo de los recursos de la Iglesia Pentecostés Misionera, Pisco Salazar fue enfático en rechazar el calificativo de "ladrón"
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En una reciente y encendida comparecencia pública, el pastor Regner Pisco Salazar, figura central de la comunidad religiosa de Segunda Jerusalén, rompió el silencio ante las crecientes críticas que cuestionan su administración financiera y su injerencia en los asuntos políticos de la localidad.

«No soy un ladrón»: La defensa financiera
Frente a las acusaciones de presuntas irregularidades en el manejo de los recursos de la Iglesia Pentecostés Misionera, Pisco Salazar fue enfático en rechazar el calificativo de «ladrón». Según el líder religioso, la capacidad de la iglesia para movilizar grandes sumas de dinero no es producto de la malversación, sino del «poder de la unidad y la fe».

«El punto clave es saber utilizar bien los recursos que Dios da», afirmó el pastor, restando importancia a los cuestionamientos sobre la procedencia y destino del dinero que aporta la hermandad.

Transacciones bajo la lupa
Uno de los puntos que más suspicacia ha generado es la revelación de la venta de un terreno de cuatro hectáreas de su propiedad a la propia comunidad religiosa por un monto de 100,000 soles.

Pisco Salazar defendió la transacción y añadió que la iglesia, tras un proceso de «reflexión interna», decidió otorgarle un apoyo económico adicional. El argumento de la congregación, según el pastor, es el reconocimiento a su «humildad» y entrega a la obra ministerial.

Tensión política: El «Candidato de Dios»
El discurso del pastor escaló al terreno electoral, donde sus palabras han sido interpretadas como una clara injerencia religiosa en el sistema democrático local. Pisco Salazar no solo dividió a la población entre «cristianos» y «religiosos» (usando términos ofensivos para estos últimos), sino que marcó una línea divisoria en las urnas:

El elegido: Afirmó que en Segunda Jerusalén existe un candidato que cuenta con la elección divina.

La oposición: Descalificó otras opciones políticas asegurando que son promovidas por «idólatras».

Crítica al pluralismo: Cuestionó la existencia de múltiples candidaturas en pueblos vecinos, sugiriendo que la división política es contraria a su visión de comunidad.

Un mensaje de advertencia

A pesar de su cercanía con el poder local, Pisco Salazar intentó mostrar una faceta de integridad al asegurar que su lealtad a la fe está por encima de la sangre. Sostuvo que, si algún familiar en cargo público incurriera en actos de corrupción, él sería el primero en no encubrirlos.

Sin embargo, para los analistas locales, la mezcla de fe, dinero y proselitismo en su discurso deja un escenario de polarización en Segunda Jerusalén, donde la figura del pastor parece ejercer una influencia que trasciende el púlpito y se instala directamente en las ánforas.

Fuente: Las Noticias del Día

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