Papi, tú eres fuerte, yo lo sé
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Papi, tú eres fuerte, yo lo sé

En honor a aquellos que están batallando.

Karol Josep Vela Pizarro

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Acabo de revisar el muro de las cuentas de Facebook de algunos de mis amigos(as) y demás contactos; en la mayoría de ellos, me he encontrado con emotivos saludos para sus padres, hijos, esposos o yernos; he navegado entre frases propias y simpáticas, y una que otra copia barata extraída del Google, acompañadas de las fotos más íntimas de los homenajeados. Pasa lo mismo cuando se revisa los estados de WhatsApp. Mensajes de ida y vuelta, todos con un solo objetivo, decir: Feliz Día Papá.

Estamos celebrando nuestro día, sí, pero, al igual que el día de la madre, lo volvemos a pasar en casa, aislados, sin la posibilidad de poder visitarnos y de poder abrazarnos; sin la posibilidad de poder compartir esa parrilla, ese café o esa chelita en tanto bailamos un cumbión.

Y tenemos como satisfacción, según nosotros, de que no tenemos ese maldito virus inserto en nuestro sistema inmunológico; meditando, creo yo, en lo que nos está sucediendo; renovando, al menos eso espero, nuestros compromisos porque esta nueva normalidad sea mejor a la que estamos dejando o de la que debimos emigrar hace mucho tiempo.

Lamentablemente, las realidades en algunas otras casas o familias son distintas; papá ya no está, papá se ha ido; y no, no se ha ido con otra familia, tampoco se ha ido de juerga, mi mucho menos de viaje sin nosotros.

Se ha ido porque se ha visto obligado a hacerlo, se fue en contra de su voluntad, el virus se lo llevó a una fría cama de un hospital, si acaso encontró una, y no lo podemos visitar. La situación no es nada fácil, todo es incierto, incluso los diagnósticos.

Los médicos no nos dicen nada, se reservan su derecho al silencio, un silencio que es incomprensible pero que debe ser entendible. Hay quienes se apuestan en las afueras del hospital, porque quieren ver a papi salir triunfante de esa batalla; mientras tanto, hay otros que se recorren las calles de la ciudad para conseguir una cuantas medicinas y ese bendito(maldito) oxígeno medicinal, la desesperación es tal que incluso colocan sus anuncios en sus redes sociales y están dispuestos a pagar los caprichosos costos que los(as) nuevos(as) emprendedores les ponen a esos elementos.

Las puertas del hospital de abren, hay un nuevo soldado que ha vencido (aparentemente) esa batalla, sabemos que la batalla fue dura, pues lo vemos totalmente atrofiado; por un momento la emoción embarga a quienes están en la calle de espera y los obliga a aplaudir, creen que es papá, pero ese, ese no es papá.

Papá sigue adentro, batallando, aferrándose a la vida, no la quiere dejar, tiene muchos planes por delante, siente que la familia los necesita, y sí, lo necesitan, necesitan sus consejos, ocurrencias, su seriedad, su calor y color.

Esas puertas se volvieron a abrir, las noticias ahora no son buenas, un soldado ha caído, lo sabemos porque es la carroza funeraria la que se abre paso. Lloramos, el corazón se destroza; no sólo nos duele la muerte, duele también el hecho de que no podemos despedirlo como se merece; allá se va, sin la posibilidad de poder abrazar ese féretro.

Al inicio de esta pandemia, es probable que más de uno haya pensado que esa realidad que se describe en los párrafos anteriores, era una realidad bastante lejana, tan lejana que no merecía atención y mucho menos cuidado.

En estos últimos días, el departamento de San Martín ha tenido un repunte en casos COVID y en muertes por lo mismo; el alcalde de la provincia de San Martín ya indicó que su cementerio ha colapsado y no soporta más entierros.

Los médicos del Hospital de Moyobamba, nos han indicado que nuestra capacidad ha rebosado; y, los médicos del Hospital de Tarapoto han decidido que su hospital se convierta hospital de referencia COVID, ya no quieren esperar al de la Banda de Shilcayo, que, de momento, ya ha tenido tres fechas de entrega. En cada una de las provincias o zonas, la población, se ha organizado para exigir una planta de oxígeno en la ciudad.

La gente sigue reaccionando, en tanto nuestras autoridades, pese a tener (según ellos) familiares y amigos con la misma enfermedad, no hacen absolutamente NADA por mejorar las condiciones del sector salud y velar porque los servicios seas de calidad.

Han decidido abandonar a la ciudadanía a su suerte, nos llaman troles, inflan costos, direccionan compras, despilfarran el dinero; nunca estuvieron a la altura del cargo, y nunca lo estarán. ¡Incapaces!, eso es lo que son; insensibles, descarados, sinvergüenzas… (y la lista sigue).

Hoy, día de fiesta, hay muchas familias que lloran la partida de ese ser; hay otras que a diario ruegan que no se vayan. Si ese no es tu caso, cuídate que es el mayor anhelo de tu padre.

Este café, se une al deseo de quienes todavía tienen viva la esperanza, y desde nuestro escritorio queremos decir a esos padres: -sabemos que son fuertes, los esperamos-

Simplemente KAJOVEPI
#Cafecito_Caliente

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Chévere profe

Seguimos celebrando y reflexionando.

Karol Josep Vela Pizarro

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Esta pandemia, entre otras cosas, ha trasladado la escuela a nuestras casas; y, sin querer queriendo, ha hecho que los padres y las madres se conviertan en los auxiliares personalizados de cada hijo e hija. Sí, al principio hemos (porque lo hice) renegado sobre el sistema, la forma y la propuesta denominada Aprendo en Casa.

Aprendo en Casa es la estrategia del Ministerio de Educación que busca garantizar el derecho a la educación de más de 6 millones de estudiantes de las escuelas públicas. Propone la educación a distancia en el contexto del estado de aislamiento social decretado por el Gobierno para evitar la propagación del coronavirus (COVID-19), que impide las clases presenciales.[i]

La estrategia es buena e interesante, y se ha implementado a nivel mundial; sin embargo, hubo quienes se atrevieron a cuestionar la estrategia, se hizo carga montón contra los actores (y especial contra una actriz, Stephanie Orue), y, se revelaron (no sé que tan cierto es ello) astronómicas cifras que el Estado ha desembolsado a privados (televisoras, radios, actores, actrices y más) para que las clases sigan su rumbo.

Es cierto que la educación no puede ni debe parar; es cierto que sólo con la educación (de calidad) podemos llegar a cambiar nuestros sistemas, sociedad y vida; pero, ¿qué pasa cuándo el acceso a la misma no está garantizada? ¿qué pasa cuando quienes tienen la obligación de estudiar, no pueden hacerlo porque no tienen ni los medios, ni los recursos para ello?

Según el Decano del Colegio de Profesores, Helí Ocaña, “Solo el 28% de los hogares tienen internet, y no será posible una buena educación sin conectividad. La radio y televisión, siendo unidireccionales, no ayudan al desarrollo educativo sincrónico. Solo el 37.9% de alumnos de primaria y 71% de secundaria acceden al internet. Un 82% de la población de escuelas bilingües solo acceden a las clases por radio”.[ii]

Esa realidad nacional, se vuelve mucho más dura e indignante, conforme la vamos desagregando a nivel de regiones, provincias y distritos. Es, a su vez, una realidad común en los otros países de América Latina.

Frente a situaciones tan complicadas como estas, en la que los y las estudiantes no tienen internet o saldo en sus teléfonos o televisores o radios; hubo, esos héroes sin capa que pese a las prohibiciones de salir de casa y aun siendo conscientes de los riesgos a los que se exponían (y se exponen), decidieron salir de sus casas para, buscando la mejor estrategia alternativa, compartan las clases con sus pequeños y pequeñas.

Y entonces tenemos a un entusiasta Efraín Raymondi, profesor de quinto grado de primaria, que su iniciativa de convertir su sala en un salón de clases, ha logrado que el empresariado privado done una laptop a cada uno de sus alumnos y alumnas.

Tenemos a Gerson Ames, profesor huancavelicano, quien ha implentado su “educación a delivery”, a diario toma su pizarra acrílica, unos plumones, un parante y un parlante para hacer un recorrido diario de 4 horas, tiempo durante el cual, va a cada una de las casas de sus alumnos y alumnas y les dicta sus clases. Oscar Dávila, profesor de la región Cajamarca, hace lo mismo en la localidad de Chugur; a diario monta su caballo y va por sus alumnos y alumnas.

Pero, así como tenemos a buenos guerreros y guerreras; también tenemos a quienes hoy se han convertido en estrellas de luz, allá, en los cielos. A la fecha, según el Decano del Colegio de Profesores del Perú, hay cerca de 240 docentes fallecidos (y la cifra sigue creciendo).

Perder a los y las docentes, nos dolió, nos duele y nos seguirá doliendo; nos genera impotencia y otro tipo de sentimientos encontrados. Esa sensación de saber que un día estuvieron alegres en nuestras aulas, y, de pronto, se van sin darnos la oportunidad de decirles adiós; y sin poder ofrecerles ningún tipo de reconocimiento póstumo (porque el virus no nos permite, siquiera, darle un entierro digno).

Son momentos difíciles, sí, pero sabemos y estamos confiados, que el bullicio de las aulas, pronto volverán a retumbar en nuestros oídos. Feliz día.

Simplemente KAJOVEPI
#Cafecito_Caliente

[i] https://elperuano.pe/noticia-aprendo-casa-minedu-capacitara-a-200000-maestros-forma-virtual-94249.aspx
[ii] https://elcomercio.pe/peru/dia-del-maestro-los-desafios-de-los-profesores-en-tiempo-de-pandemia-por-el-covid-19-noticia/?ref=ecr

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Aires de San Juan

Karol Josep Vela Pizarro

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Uno de los temas un tanto controversiales durante la semana pasada, y que seguirá en estos días (al menos hasta el 30/06), está en relación con la interrogante de que si debíamos o no celebrar nuestra semana turística, y en especial San Juan.

Quizás, la mayor justificación para no celebrar hacía un llamado a: nuestras conciencias, nuestra sensibilidad, nuestro sentir y empatía para quienes están sufriendo, los improperios de esta enfermedad. No podemos, se decía, estar bailando la pandilla y comiendo nuestros juanes, mientras otros están llorando.

Se saluda y aplaude la preocupación, al tiempo en que aceptamos ese llamado de atención. Es cierto que todo está cambiando, y eso abarca también, a nuestra cultura, pues ella también está cambiando, ella también debe adaptarse a los nuevos estilos de vida; y, en ese caminar, hay ciertas costumbres que no podemos perderlas, que debemos seguir practicando, como símbolo de celebración y revaloración de lo nuestro, por muy contradictorio que ello parezca.

Este año, y a iniciativa de algunos colectivos privados quienes, en coordinación con la Municipalidad Provincial de Moyobamba, decidieron, en hora buena, celebrar nuestra 46 semana turística; celebración que, personalmente aplaudí, aunque fue un tanto rara.

Como era de esperarse, esta fue ciento por ciento virtual; las televisoras difundieron, en el horario habitual de la pandilla motivacional, grabaciones de los recorridos de los años anteriores, así como del baño bendito y de las famosas estampas, también es probable que la tarde del 30/06 lo que se transmita sea videos de los corsos pasados; los carros recolectores de basura, aprovecharon sus rutinarios recorridos, para alegrarnos con algo de música típica que salía de sus bocinas; las redes sociales se vieron invadidas con posteo de la pandilla challenge; la tarde del 23 de junio, toda la ciudad olía a juane (obviamente envuelto en hoja de bijao, contradiciendo así, a las indicaciones del MINEDU).

Lo celebramos, y lo seguimos celebrando (termina el 30/06) de una manera distinta; refugiados en nuestras casas, haciendo espacios en nuestras salas o huertas para pandillear un ratito; comiendo nuestros juanes y wawas (sea que nosotros mismos lo hayamos preparado o sea que lo hayamos pedido como delivery).

Aunque la celebración fue distinta, no faltó gente que puso sobre la mesa, esa vieja y absurda discusión por querer saber ¿en dónde es que se prepara el mejor y original juane?; aquí, meteré mi cuchara, porque quiero dar fin a esa discusión; sepa usted que el verdadero juane, el original, el moyobambino, también lleva huevo en su preparación (fin).

Como lo dije en su momento, celebrar, por muy contradictorio que parezca, no tiene nada de malo; y, ello no significa que seamos insensibles, insensatos y ajenos al dolor de otros; por el contrario, cuando pandilleamos, gritamos y nos alegramos junto a aquellos y aquellas que siguen luchando y que están venciendo; y, cuando nuestros pañuelos se levantan hacia el cielo, es para saludar a aquellos y aquellas que ya partieron.

…baila la pandilla, bailo yo también…

Simplemente KAJOVEPI
#Cafecito_Caliente

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Rebelión en la granja

Por: Fidencio Alva Jarama

MNC Medios

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La Granja Ganadera de Calzada será el corazón de la revolución productiva de San Martín, dijo Bogarín.

Ahora que se ha revelado que los apristas están al mando del timón regional, habría que recordarles lo que hicieron sus compañeros cuando estuvieron al frente del Gobierno Regional de San Martín en el periodo 2003-2006.

Corría el año 2005, el Palacio Regional estaba terminado, era de lejos la mejor infraestructura pública de la región San Martín.

Julio Cárdenas, Presidente Regional en ese entonces, luego de haber vacado a Max Ramírez, quería darse un baño de popularidad para mejorar su alicaída imagen, y no encontró mejor ocasión que inaugurar el citado Palacio Regional.

La ceremonia debía ser a lo grande.

Se cursaron invitaciones a los Alcaldes, Directores Regionales, Jefes Policiales, Obispo, Corte Superior, población en general y a Aurelio Pastor por supuesto.

Se instaló un estrado impresionante, se contrató la mejor orquesta del momento, se repartieron gratis cientos de cajas de cerveza y la gente se divirtió a más no poder.

Sin embargo, lo mejor de aquella ceremonia fue la comida. Una suculenta parrillada de res con papas sancochadas, acompañada de una exquisita crema de huacatay con maní.

Walter Reátegui, Gerente General del PEAM, que fungía de anfitrión, sirvió personalmente tan apetitosa y sustanciosa vianda.

Todos habíamos disfrutado del sabroso banquete, pero ninguno sabía, salvo el gerente y su mancha, que para ello tuvieron que matar a dos de los mejores ganados de raza de la granja ganadera de Calzada, que el Gobierno Regional había importado desde Brasil para mejoramiento genético, pagando un alto precio y que estaba destinado a la tan mentada revolución ganadera en la región.

Tiempo después, cuando se hizo el inventario de los ganados vacunos de la Granja Ganadera, se descubriría el sacrificio de estas vacas para satisfacer al todo poderoso Presidente Regional de ese entonces.

Han transcurrido quince largos años y los magistrados de la Sala Mixta de Moyobamba que parece que llevaran en el pecho una estrella del Apra en lugar de la medalla en forma de elíptica, han hecho tan largo el juicio a los que nos engañaron con la revolución ganadera desde la granja de Calzada, para benefi-ciarlos con la figura de la prescripción como en algún momento ocurrió con Alán García.

Ningún político es un ángel. Bogarín y los apristas que nos están gobernando menos. Si nuestros gobernantes tienen demasiado poder, sin contrapesos, tarde o temprano van a abusar de ello.

Eso es lo que se avisora y no se necesita una bolita mágica para presumir ya que tenemos un Consejo Regional absolu-tamente debilitado que para que fiscalice y elabore normas no cuenta con un solo asesor y por otro lado y quizás peor el órgano de Control Institucional está completamente desmantelado ya que de él han sido despedidos por lo menos veinte trabajadores.

En ese contexto, solo queda la calle con la sociedad civil organizada y medios de comunicación independientes y valientes que le enfrentan a la mentira y el abuso de poder como ha ocurrido esta semana en Tarapoto a raíz de las muertes por falta de oxígeno y la incomprensible y sospechosa negativa que ingrese la sociedad civil a reparar la planta del hospital de Tarapoto y la posterior reacción de la Fiscalía de Crimen Organizado y Susalud.

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