Hoy miércoles 17 de noviembre del 2021, Perú recuerda este día el 21º aniversario del rocambolesco fin del gobierno de Alberto Fujimori, quien envió su renuncia por fax desde Japón.
Estos agitados días evocan las tensas semanas que precedieron a la caída de Fujimori luego de una década en el poder, quien se había ganado la imagen de “autócrata” tras su autogolpe de abril de 1992.
Ingeniero y matemático hijo de inmigrantes japoneses, Fujimori llegó al poder siendo casi un desconocido en 1990, tras vencer sorpresivamente en las elecciones al candidato favorito, el escritor Mario Vargas Llosa.
Recuperó la economía tras la hiperinflación heredada de Alan García y derrotó a las guerrillas de Sendero Luminoso y del MRTA, aunque con denuncias de violar los derechos humanos. Fue reelegido en 1995 y en el 2000.
El detonador de su caída en desgracia fue la difusión por un canal de cable, el 14 de setiembre del 2000, de un video que mostraba a su jefe de los servicios de inteligencia, Vladimiro Montesinos, sobornando a un parlamentario opositor para que se uniera a la bancada oficialista.
Dos días después, Fujimori anunció que convocaría a nuevos comicios, en los que no se presentaría y disolvió los servicios de inteligencia.
Montesinos partió el 24 de setiembre a Panamá para pedir asilo, pero regresó a Perú un mes después. Entonces Fujimori encabezó personalmente su búsqueda, pero su ex mano derecha huyó transitando por varios países del Caribe hasta recalar en Venezuela.
Fue hallado oculto en una finca en junio del 2001 (cuando Fujimori ya estaba en Japón) y devuelto por el presidente Hugo Chávez a Perú, donde fue condenado a 25 años de prisión.
Entrevista con la AFP en Tokio
Fujimori viajó el 13 de noviembre del 2000 a la cumbre económica de APEC en Brunei, desde donde escapó a Japón. El día 19 del mismo mes envió su renuncia a la presidencia por fax desde un hotel de Tokio.
“He vuelto, entonces, a interrogarme sobre la conveniencia para el país de mi presencia y participación en este proceso de transición. Y he llegado a la conclusión de que debo renunciar, formalmente, a la Presidencia de la República”, escribió en el fax.
Su renuncia fue rechazada por el Congreso, que en su lugar aprobó su destitución por “incapacidad moral permanente” el 21 de noviembre y le prohibió postular a cargos públicos por 10 años.
Lo sustituyó el recién estrenado jefe del Legislativo, Valentín Paniagua, quien dirigió el país ocho meses como presidente interino, hasta que entregó el mando a Alejandro Toledo, ganador de los comicios de abril del 2001.
Un día antes de enviar el más famoso fax de la historia peruana, Fujimori había insinuado que iba a renunciar en una entrevista con la AFP en el hotel New Otani de Tokio, cuando dijo que no quería “ser un factor de perturbación” en Perú.
Fujimori vivió cinco años en Japón y en noviembre del 2005 llegó a Chile, desde donde fue extraditado a Perú el 22 de setiembre del 2007.
En el 2009, fue condenado a 25 años de prisión por corrupción y por dos masacres perpetradas en 1991 y 1992 por un escuadrón de la muerte encargado de la lucha contra las guerrillas.
En diciembre del 2017 recibió un indulto humanitario de Kuczynski, pero volvió a prisión en octubre del 2018 cuando la justicia anuló el polémico beneficio.
El recuerdo de los buenos años de Fujimori potenció la carrera política de su hija Keiko, pero el fujimorismo ahora está de capa caída al crecer el hartazgo de los peruanos hacia la clase política, eso lo ha demostrado las últimas elecciones 2021 donde su contrincante el ahora presidente Pedro Castillo le ganó el puesto al sillón Presidencial.
Fuente: Gestión




