El CUMO, un espacio que nos enorgullece desde su funcionamiento, sufrió hoy un problema que se debe en parte a su “informal” funcionamiento, dejando evidenciado que, para la administración regional del octogenario gobernador, la cultura y todo lo que ella representa es un enigma intrincado imposible de resolver.
Las instalaciones del CUMO y su teatro han sufrido el colapso de su sistema eléctrico, la sub estación con la que cuenta se ha inundado y se están haciendo las evaluaciones para repararla, es muy probable que con un mantenimiento periódico serio y concienzudo, que se viene pidiendo desde hace tiempo, ello no hubiese sucedido, pero a nuestras autoridades regionales poco o nada les importa aquello.
Y eso que el CUMO, les sirve para congraciarse anticipadamente con quienes probablemente en un futuro los investigarán y luego juzgarán, (Ministerio Público, Poder Judicial), por ello es que observamos con cierta periodicidad ceremonias abúlicas y protocolares en el teatro, cuya naturaleza y objetivo es de otra que no voy a detallar por sentido común.

El octogenario gobernador y el director de la DRE, deben destinar un presupuesto institucional para su mantenimiento, de otro lado, no debe permitirse el uso del teatro para audiencias públicas o para para imposición de galones, de cascos, adjudicación de plazas de docentes y otras tonterías más. Para ello existen los auditorios, que en nuestra ciudad hay muchos. Dejen de ser torpes, dejen de usar el teatro para cojudeces.
Este inconveniente ha desnudado además algo serio y grave y es que el CUMO no tiene licencia de funcionamiento, que es el instrumento legal que permite que pueda realizar sus actividades culturales de manera legal, al no tener aquello tampoco cuenta con el respectivo Certificado de Defensa Civil, para garantizar la seguridad de sus visitantes y personal; desde su apertura, el CUMO, albergó muchísimos eventos, miles de personas asistieron a sus instalaciones, gracias a Dios que no ocurrió una emergencia.
Con lo descrito, solo me queda concluir que el CUMO está hasta el culo.
Pd. «estar hasta el culo», americanismo,
«estar saturado en exceso, desbordado, sobrepasado; que ya no puede contener nada más»




