En la esquina donde el bullicio de la ciudad se mezcla con el murmullo de antiguas canciones, se encuentra un lugar que ha sido testigo de incontables historias y memorias. La «Esquina de Apuela», más que un simple punto de referencia, es un lugar donde el tiempo parece detenerse, donde los ecos del pasado susurran a quienes pasan por allí.
Este emblemático lugar, inspiración de melodías, de retratos fotográficos y refugio de narradores, ahora luce con un impresionante mural que captura su esencia.
Creado por el talentoso artista Andy Jack, el mural es un tributo a don José Abel Apuela, cuyo rostro es protagonista del muro como un guardián de la memoria colectiva que las demás generaciones deben conocer.
Fuente: Rober Chumbe Rojas




