“En la región San Martín aún se vive esta ola de querer casar a las niñas cuando llegan a la etapa de menstruación. En las etnias las pintan como señal
de que pueden ser reclamadas por un varón y normalmente son reclamadas por adultos muy mayores que ellas. Las casan a temprana edad, sin
su consentimiento, porque los padres toman decisiones sin pensar en qué es lo que la niña quiere para su futuro, o si quiere estudiar o trabajar”,
cuenta la lideresa indígena del pueblo kiwcha, Ibis García Apagueño, sobre la dolorosa realidad de los matrimonios infantiles en el país.
“No les consultan justificando en el tema cultural. Las niñas sufren un impacto psicológico y hay una frustración en el tema de educación porque dejan de estudiar o porque la persona que es su esposo se dedica a llenarles de hijos y a esclavizarle como ama de casa. Muchos de estos matrimonios terminan con feminicidio”.
Los derechos de las niñas y las adolescentes se hallan constantemente vulnerados en el Perú.
El incremento de la maternidad de las niñas de 10 a 14 años va de la mano con un aumento de los reportes de violencia sexual, pues el
registro de nacimientos vivos en niñas de 10 a 14 años aumentó de 1,158 a 1,430 entre el 2020 y 2021, y luego a 1,625 nacimientos vivos
en el 2022, según cifras disponibles del Ministerio de Salud a la fecha.




